Un estudio publicado este mes por el Instituto de Políticas Migratorias en Washington, Estados Unidos, indica que el flujo de mujeres menores de 17 años provenientes del Triángulo Norte de Centroamérica se ha duplicado desde 2013.

f369cd8c-a255-4545-968f-c0ff05ba0392_XXXLWAl final de 2015 agentes fronterizos de Estados Unidos y México habrán detenido a 51,000 menores que salieron de El Salvador, Honduras y Guatemala con la esperanza de pasar al lado estadounidense. Todos los menores habrán intentado cruzar las fronteras sin documentos. Así las proyecciones de un reporte publicado a inicios de este mes por el Instituto de Políticas Migratorias (MPI, siglas en inglés) de Washington, uno de los tanques de pensamiento de referencia en el tema.

La proyección de MPI, basada en datos de fuentes gubernamentales y no gubernamentales en Estados Unidos y México, indica que, en efecto, la cifra será menor este año que en 2014, cuando solo en la frontera sur estadounidense fueron detenidos 52,000 menores que viajaban sin documentos y sin la compañía de un adulto.

El reporte, titulado “Migrantes deportados desde Estados Unidos y México hacia el Triángulo Norte: Un perfil estadístico y socioeconómico”, confirma que el número total de deportaciones de niños realizadas por Estados Unidos se redujo a menos de la mitad, mientras las realizadas por México aumentaron en un 30 %.

Una tendencia similar se observa en la cifra total de deportaciones de centroamericanos del Triángulo Norte desde las dos naciones norteamericanas: para el final de 2015, las repatriaciones desde México se habrán duplicado, según MPI.

Los autores del informe, Victoria Rietig y Rodrigo Domínguez Villeda, concluyen que la baja en las cifras de repatriaciones y detenciones desde Estados Unidos es “una señal de los resultados de una estrategia centrada en los esfuerzos represivos para reducir los flujos de migrantes centroamericanos”.

Se trata, dicen los autores, de una especie de “efecto globo”: “Los migrantes que en años anteriores habrían llegado hasta la frontera estadounidense son ahora interceptados en México”.

Rietig y Domínguez advierten, no obstante, que “la estrategia ha traído consigo reportes constantes de las deficiencias humanitarias en los procesos y procedimientos que México aplica cada vez de forma más agresiva”.

Los expertos concluyen además que todos los factores que causan la migración desde El Salvador, Guatemala y Honduras, tales como la violencia, la pobreza endémica, la debilidad de los gobiernos y la falta de oportunidades económicas, permanecen intactos.

A mediados de este año, el comité de adjudicaciones del Senado de Estados Unidos aprobó una partida presupuestaria que incluye $670 millones en ayudas a los tres países del Triángulo Norte para enfrentar las causas de la migración a las que se refiere MPI. Los fondos están designados a la llamada Alianza para la Prosperidad de Guatemala, El Salvador y Honduras.

La aprobación final, no obstante, llegará cuando todas las partidas presupuestarias aprobadas pasen por la Cámara Baja del Congreso, algo que no parece que ocurra pronto debido a las dinámicas políticas de Washington, enfocado por ahora en las elecciones presidenciales del año próximo.

Más niñas

La cifra total ya habla de un incremento en el número de niñas (entre cero y 17 años) deportadas desde México: un 8 % más en 2014 sobre 2013.

En términos relativos, los investigadores Rietig y Domínguez destacan el aumento en la cifra de niñas menores de 11 años que fueron detenidas y deportadas desde la frontera entre México y Guatemala hacia alguno de los tres países del Triángulo Norte.

“El porcentaje de mujeres (de 0 a 17 años) ha aumentado constantemente desde 2010, pero sobresale el crecimiento en el porcentaje de menores de 11 años entre 2013 y 2014”, escriben.

En 2014, por ejemplo, tres de cada 10 niñas salvadoreñas deportadas desde México no habían cumplido los 12 años; en 2013 ese grupo de edad solo representó el 16 %.

El aumento es más dramático en el caso de niñas hondureñas: cinco de cada 10 deportadas el año pasado eran menores de 12, cuando en 2013 habían sido solo el 19 %.

En Estados Unidos, algunos condados con importantes poblaciones migrantes provenientes del Triángulo Norte empiezan ya a estudiar el crecimiento en el número de niñas que están llegando a los sistemas escolares locales.

“Hemos visto más niñas pequeñas desde hace un par de años, y en general las poblaciones de párvulos, hombres o mujeres, ponen presión sobre los programas de adaptación al inglés, pero en el caso de las niñas también aparecen otros problemas recurrentes, como la violencia doméstica y sexual”, dice una trabajadora social del condado de Montgomery, en Maryland, cerca de la capital estadounidense, quien accedió a hablar bajo condición de anonimato para poder discutir con libertad el tema en cuestión.

Para los investigadores de MPI, la cifra de niñas deportadas refleja otro cambio en la tendencia de la migración de centroamericanos a Estados Unidos: el aumento en las cifras de menores que viajan en compañía de al menos un familiar adulto, que la mayoría de veces es una mujer.

“Mientras que la atención pública se ha centrado en los menores sin compañía, el número de unidades familiares también ha crecido”, dice el estudio.

“El perfil demográfico de los menores deportados desde México revela que hay un aumento de migrantes en dos poblaciones especialmente vulnerables: niños menores de 12 años… Este aumento es el resultado inmediato del crecimiento en el número de familias que están huyendo del Triángulo Norte”, concluyen Rietig y Domínguez.

De familias que están huyendo del Triángulo Norte…

Fuente: http://www.laprensagrafica.com/2015/09/21/crece-migracion-de-nias-centroamericanas-hacia-estados-unidos#sthash.97cx0liH.dpuf