El Movimiento Migrante Mesoamericano inició la búsqueda de hondureños desaparecidos en México.

Familias de migrantes están en México en busca de sus familiares desaparecidos.
Familias de migrantes están en México en busca de sus familiares desaparecidos.

San Pedro Sula, Honduras.

Desde que emigraron de Honduras en busca del sueño americano, miles de compatriotas han pasado meses y años sin comunicarse con sus madres, esposas e hijos.

Sin embargo, esas familias al fin tienen una luz de esperanza después de muchos años. El Movimiento Migrante Mesoamericano trabaja para reunirlos o al menos dar pistas si los migrantes buscados están con vida o si son parte de la base de datos de centroamericanos que han muerto en su intento por cruzar las fronteras.

Rubén Figueroa, representante del Movimiento Migrante Mesoamericano en México, contó a LA PRENSA que están implementando el proyecto Puente de Esperanza. Empieza con la documentación de migrantes desaparecidos y en base a los datos recabados comienzan a buscarlos.

“En el caso de Honduras no se ha logrado documentar ni el 10% de los desaparecidos, porque se necesitan programas del gobierno local, como el mecanismo de denuncia para hacer enlaces tecnológicos a través de las fronteras”, explicó Figueroa.

La mayoría de los migrantes desaparecidos en su paso por México se debe a la violencia generada por el crimen organizado, en complicidad con algunas autoridades mexicanas, que encubren la trata y tráfico de personas, secuestros y asesinatos.

Otro porcentaje de migrantes que no se comunica con sus familiares salió del país hace 15 o 20 años y perdió los contactos telefónicos.

Figueroa aseguró que al entrar en vigor el Plan Frontera Sur, el tránsito de migrantes en tren disminuyó en un 75%; no obstante, el resto está tomando rutas alternas desconocidas que los exponen a mayores riesgos.

Testimonios

Leticia Martínez es una de las madres angustiadas que hace más de 11 años que no ha visto a su hija. “Estuvo en comunicación con nosotros durante año y medio cuando estaba en Chiapas, México, hasta un día que me dijo ‘mami, ya me voy a ir’. Seis meses después llamó para decirme que no aceptara llamadas de ninguna persona mexicana, por lo que suponemos que estaba secuestrada”.

Martínez relató que a los ocho meses de no saber de su hija sufrió un derrame y le ha costado recuperarse; pero no pierde la esperanza de volver a verla. Dijo que su hija decidió emigrar por ser madre soltera de tres hijos y su sueño era darles un mejor futuro a sus hijos.

Apoyo

Los migrantes no están solos. En meses anteriores, un grupo de periodistas de Veracruz hizo una campaña que logró conseguir más de 300 pares de zapatos que fueron entregados a los centroamericanos.

 

Fuente: http://www.laprensa.hn/