Este miércoles 22 de junio, en el marco del 50 período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió que la menstruación sea reconocida como un “tema de salud y de derechos humanos” y no “de higiene”.

Amalia Antúnez

24 | 06 | 2022
Foto: Gerardo Iglesias

Asimismo, criticó que la salud menstrual no haya estado en la agenda de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo y tampoco esté incluida dentro de las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, concretamente para los que abarcan la salud, la igualdad de género y el agua y saneamiento.

Desde la Rel UITA se ha venido dando visibilidad a este tema, y cómo la falta de políticas públicas sobre la menstruación puede y afecta a miles de mujeres en América Latina.

En agosto de 2021, surgió en la Asamblea Legislativa del estado brasileño de Santa Catarina una iniciativa de legislar por el acceso universal a productos de higiene menstrual para las niñas, adolescentes y mujeres.

En esa audiencia, que se realizó en modalidad virtual por exigencias del protocolo sanitario del Covid 19, los relatos daban cuenta de un problema que está lejos de pertenecer a la esfera privada.

Según datos proporcionados por la Defensoría Pública del Estado,1.500.000 brasileñas viven en residencias sin baño y al menos 213.000 niñas y adolescentes no cuentan con baños en condiciones en sus centros escolares.

Una de cada cuatro mujeres brasileñas no tiene acceso a absorbentes higiénicos y de ese alto porcentaje al menos la mitad nunca habló del tema en la escuela.Alertas desde el sur

Este aspecto sanitario incide directamente en la escolaridad de las niñas y jóvenes, afectando su desarrollo futuro y ampliando la desigualdad de género.

Fue grato observar que, en su comunicado público, la OMS destacara el trabajo de activistas del “sur global” que a diario alertan sobre las experiencias de mujeres y niñas que atraviesan situaciones “vergonzosas” y enfrentan barreras para controlar su menstruación “porque no tienen los medios para hacerlo.

Algo más tarde que las legisladoras catarinenses y que las dirigentes sindicales, la OMS apunta a que la menstruación debe ser tratada como un tema de salud pública, sin tabú, y exhortó a los gobiernos a desarrollar iniciativas en ese sentido.

Quizá puedan tomar como ejemplo el proyecto de ley de la diputada Ada de Luca (MDB) que apunta a universalizar el acceso a absorbentes higiénicos con la distribución gratuita a través de centros de salud y también en las escuelas públicas.Más presión sobre gobiernos y empresas

Que la OMS haya tomado esta bandera significa un gran avance, pero hay que continuar insistiendo a los gobiernos que se comience a tratar este tema como una cuestión de salud pública y por lo tanto responsabilidad de los estados.

Tampoco las empresas pueden continuar indiferentes. En Costa Rica nuestra compañera Dania Obando, secretaria general del Sindicato de Trabajadores de la Palma (SITRAPA), viene denunciando hace más de dos años la falta de instalaciones sanitarias en las plantaciones de la empresa Palma Tica.

“Las mujeres cuando cursan su período menstrual deben cambiarse a la intemperie, sin ninguna condición higiénica. Algo totalmente indigno”, dice en un reciente llamado público que hizo a la ministra de Trabajo de su país.

La menstruación es un tema de salud pública y es un tema sindical. La menstruación no es solo un asunto de mujeres, es un tema de Derechos Humanos.