Según informa el portal de la Federación de Sindicatos de Trabajadores de la Agroindustria (Festagro) el pasado mes de julio se jubiló el CEO y presidente de Fyffes, David McCann, recibiendo reconocimientos y una despedida con todos los honores de la institución, mientras en Honduras ningún trabajador ni trabajadora de las plantaciones de la transnacional se ha retirado con una jubilación.
Foto: Gerardo Iglesias

Fyffes, que tiene más de 100 años de historia, ubicándose entre las empresas líderes en la venta de frutas tropicales, discrimina abiertamente a sus trabajadores y trabajadoras del campo.

“Es importante reconocer las buenas trayectorias ̶ señala Festagro ̶ , pero estas deben ser en todos los niveles”, acota.
Para que el señor McCann mantuviera un negocio productivo por más de 30 años, debió contar con gente capaz de limpiar la tierra, sembrar, producir y cosechar las frutas durante ese período o más, de lo contrario, su onerosa jubilación no sería una realidad.

Fyffes y la seguridad social en Honduras

Festagro afirma que la compañía frutera no registra a sus trabajadores y trabajadoras rurales, negándoles de esa forma el acceso a la jubilación.

Según informa la federación, en las meloneras que Fyffes tiene en Honduras nunca un trabajador o trabajadora de campo se ha jubilado, aunque tengan la misma cantidad de años trabajados que el CEO McCann.

“La diferencia entre un ejecutivo y los trabajadores del campo es que estos últimos laboran bajo condiciones extremas e inhumanas, resistiendo temperaturas muy altas, forzando a su cuerpo al máximo hasta enfermar, para luego ser despedidos sin ningún tipo de garantía”.

Mientras el señor McCann se retira con bombos y platillos y una excelente renta, los naides de la tierra terminan sus días enfermos y en la misma pobreza que siempre padecieron.

 

La diferencia entre ser un CEO y un naide