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  • Desde 2010 se han registrado 3 064 casos de criminalización de defensores de los derechos humanos en Honduras.
Tegucigalpa, Honduras (Conexihon).- lHonduras se convirtió en el país más riesgoso para los defensores del medio ambiente a nivel mundial, así lo revela el más reciente informe de Global Witness que expone un aumento del número de activistas ambientales asesinados, con particular incidencia en las comunidades indígenas.
Entre 2002 y 2014, allí murieron asesinados 111 activistas, 12 de ellos en 201491. Se trata del índice per cápita más alto de todos los países analizados, lo que convierte a Honduras en el país más peligroso del mundo para los defensores de la tierra y el medio ambiente.
Los  asesinatos  de  activistas  ambientales  y  de  la  tierra  que  tuvieron  lugar  en  2014 alcanzaron una media de más de dos por semana, lo que supone un aumento de un 20 % respecto a 2013. El caso de la activista indígena Berta Cáceres, ganadora del Premio Goldman de Medio Ambiente de 2015, es especialmente representativo de la persecución sistemática a la que se enfrentan los defensores hondureños.
«Me siguen. Me amenazan con matarme, con secuestrarme. Amenazan a mi familia. Esto es a lo que nos enfrentamos», comentó Cáceres. Desde 2013 han asesinado a tres de sus compañeros por oponer resistencia a la presa hidroeléctrica de Agua Zarca, en el río Gualcarque, que podría interrumpir una fuente de agua vital para cientos de miembros del pueblo indígena lenca.
Descargar informe: AQUÍ
Global Witness apeló a los Gobiernos y a la comunidad internacional para que supervisen,  investiguen y castiguen estos crímenes y a Honduras para que aborde estos abusos en su próximo examen de la situación de los derechos humanos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
«Tanto en Honduras como en el resto del mundo, hay defensores del medio ambiente que son asesinados a tiros a plena luz del día, secuestrados, amenazados o juzgados por terrorismo debido por su  oposición a lo que se conoce como “desarrollo”», señaló Billy Kyte, encargado de campañas de Global Witness. «Los verdaderos autores de estos crímenes, una poderosa trama de intereses empresariales y gubernamentales, disfrutan de total impunidad. Se requiere acción inmediata para proteger a los ciudadanos y llevar a los responsables ante la justicia», añadió.
El informe ¿Cuántos más?
Según señala un nuevo informe de Global Witness. En «¿Cuántos más?» se documentan las 116 muertes  que se sabe que ocurrieron el año pasado por todo el mundo:  una  cifra  que  representa  casi  el  doble  del  número  de  periodistas  asesinados durante el mismo periodo. Las graves restricciones informativas que existen implican que, sin duda, la cifra real es mayor.
Prácticamente tres cuartas partes de estos asesinatos tuvieron lugar en Centroamérica y Sudamérica, mientras que el sureste asiático fue la segunda región más afectada. Honduras fue el país más peligroso per cápita para los activistas ambientales y de la tierra. El alarmante porcentaje de un 40 % de estas víctimas era indígena y las principales causas de su muerte fueron la industria hidroeléctrica, la minería y la agroindustria.
El documento analiza las tendencias de violación e intimidación que se dan en aquellos países en los que la persecución sistemática de los defensores de la tierra y el medio ambiente va acompañada de intentos de criminalizar las protestas, limitar las libertades  y  debilitar  las  leyes  en  materia  de  protección  ambiental.  Además,  se  ha observado una tendencia alarmante por la que algunos Gobiernos han usado legislación antiterrorista en contra de activistas, describiéndoles como «enemigos del Estado».

Principales hallazgos

  • En 2014 al menos 116 defensores del medio ambiente y la tierra murieron asesinados: la mayoría en Brasil (29), Colombia (25), Filipinas (15) y Honduras (12).
  • De entre todas las víctimas, 47 eran miembros de algún grupo indígena, lo que representa un 40 % del total.
  • En 2014 se disparó el número de asesinatos relacionados con proyectos hidroeléctricos, mientras que las disputas por la tierra fueron el trasfondo de la mayoría de las muertes.
  • Hay muy poca información disponible al público que confirme quiénes son los presuntos autores pero, de entre los casos bien documentados, encontramos  diez  relacionados  con  grupos  paramilitares,  ocho  con  la  policía,  cinco  con guardas de seguridad privados y tres con el ejército.
  • La crisis que se oculta tras estas muertes no tiene la atención pública que se merece por dos razones: que no cuenta con suficiente supervisión y que muchos defensores viven en comunidades remotas y pobres con acceso limitado a comunicaciones y a los medios de comunicación. Los escasos datos sobre asesinatos de los que se dispone en gran parte de África y áreas como China, Asia Central y Oriente Medio podrían deberse a la reducida supervisión por parte de la sociedad civil y a la supresión de los medios de comunicación y otros canales de información.

Fuente: http://conexihon.info/