Editorial de Radio Progreso

 

Así lo dijo don German Alfaro, coronel de altos vuelos, experto en relaciones públicas y en la lucha contrainsurgente.

La violencia en el país nada tiene que ver con policías y militares, ni con Ministerio Público ni sistema de justicia, nada tiene que ver con los políticos ni con el Ministerio de Seguridad, menos tiene que ver con la FUSINA, esa rara fusión de todos los órganos del Estado para combatir a la delincuencia, incluyendo a los que se guardan alguna reserva de frijoles y a los vendedores ambulantes, a los campesinos que comenten el “delito de lesa humanidad” de recuperar tierras o exigir reforma agraria.

 

En los cinco meses que llevamos en el presente año, se contabilizan 39 masacres, de acuerdo al Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), todas ellas según don German Alfaro, son responsabilidad directa de la población.

 

La FUSINA y todas esas siglas, que incluye obviamente a la susodicha COALIANZA están conformadas por personas de “altísima honorabilidad” que “solo el bien buscan para la nación” y todos ellos, incluyendo los que ganan apenas 200,000 Lempiras al mes son víctimas de un pueblo que se dejó ganar por la violencia. La gente toda ha caido en el marásmo de una criminalidad sin fin.

 

Qué sugiere don German Alfaro ante un pueblo criminal como el hondureño? Él es muy sabio en sus recomendaciones, y dice que hay que salvar a la niñez de esos millones de vándalos criminales hondureños, separarlos de las familias y darles formación militar que corresponda con los valores que tiene él, y el ministro de Seguridad y el Fiscal General de la República, y los valores que adornan a los jefes policiales y al propio Presidente de la República.

Esos valores hay que transmitírselos a la niñez, mientras los entrenan militarmente para saber defenderse de los cerca de ocho millones de delincuentes que existen en Honduras.

 

Claro! Don German Alfaro precisa que hay algunas excepciones, evidentemente él y los altos jefes militares y de la policía, y los que ocupan altos cargos en el Estado son la excepción, porque ellos pertenencen a una raza noble muy distinta que no puede confundirse con esas millonadas de gente criminal.

 

La excepciones son de entre este pueblo culpable de toda violencia, pues de vez en cuando entre algunas de las decenas de masacres, hay alguna persona que muere y que no estaba entre todos los demás criminales.

 

De acuerdo con este concepto de don German Alfaro, niñas y niños, jóvenes, ancianas y ancianos que han muerto en masacres a lo largo del país eran criminales. Mientras que las instituciones del Estado y sus funcionarios, así como la gran empresa privada con sus líderes, no solo nada tienen que ver con el auge de la inseguridad y la criminalidad, sino que están dedicados a salvar a la sociedad de la violencia, y lo hacen ya no con los jóvenes y adultos, pues ya están perdidos, sino con la niñez.

 

Un concepto y un pensamiento digno de un oficial del Ejército con altísimas responsabilidades en el Estado Hondureño!