La Central Única de Trabajadores, el mayor gremio sindical de Brasil, denunció hoy la existencia de un movimiento a favor de la privatización de la estatal Petrobras, durante una manifestación que reunió centenas de personas en defensa de la petrolera y de la presidenta Dilma Rousseff.

Sindicatos, movimientos sociales de izquierdas y estudiantes protagonizaron marchas en diferentes ciudades del país para apoyar la gestión de Rousseff, cuya popularidad se ha derrumbado hasta casi un 20 %, apenas dos meses y medio después del inicio de su segundo mandato, el pasado 1 de enero.

La concentración de este viernes ocurre dos días antes de una marcha convocada en 50 ciudades del país para protestar por la corrupción y la deriva de la economía, aunque otros grupos más extremos demandan la apertura de un juicio político contra Rousseff y una minoría incluso pide abiertamente una «intervención militar».

«Las personas tienen derecho a manifestarse, a favor o en contra del Gobierno. Pero golpismo, no. La manifestación del domingo no puede tener esa característica», afirmó a Efe en Sao Paulo Vagner Freitas, presidente de la CUT, organizadora de la movilización a favor de Rousseff y Petrobras.

Sobre la petrolera, envuelta en un gigantesco escándalo de corrupción, Freitas denunció que hay «muchas personas interesadas» en el gas y el petróleo brasileño y criticó la actuación de los grupos que, en su opinión, intentan «debilitar» a la mayor empresa de Brasil.

Los sindicatos también salieron hoy a las calles en defensa de los derechos de los trabajadores y de la reforma política, una cuestión planteada por la propia mandataria durante las protestas de 2013, cuando miles de brasileños se movilizaron por diferentes reivindicaciones sociales.

Las manifestaciones de este viernes, y las convocadas el próximo domingo, son un reflejo de una creciente polarización política, perceptible desde las elecciones del pasado octubre, cuando Rousseff fue reelegida en segunda vuelta por apenas un 3 % de ventaja frente al senador opositor Aécio Neves.

La tensión entre el Gobierno y la oposición por la corrupción en Petrobras, que de momento ha salpicado a más de 50 políticos, y la delicada situación económica también han alimentado la fragmentación en las calles y en las redes sociales, que han servido de plataforma para convocar a favor y en contra de la presidenta.

Fuente: http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=1816074