Laureano Calderón se dedicaba a la siembra de algodón y con la poca ganancia que le generaba su cosecha apenas podía alimentar a sus cinco hijos pequeños, hasta que —con muchas dudas— optó por el cultivo banano orgánico [o ecológico], y hoy es uno de los 6,500 pequeños productores que lo exportan a exigentes mercados en el mundo.

“Hace más de una década nosotros teníamos una idea un poco imprecisa de lo que era el mundo de la exportación, el banano se cultivaba de manera convencional, pero se organizó a los productores a partir de una asociación y surgieron grandes ideas. Logramos exportar directamente. La vida de la población cambió”, señala Laureano, mientras muestra orgulloso una “cabeza” de banano, esa fruta que cambió la vida de muchos agricultores de Sullana.

7.000 hectáreas

En la actualidad existen 47 asociaciones de pequeños agricultores de banano, que cultivan 7.000 hectáreas con este fruto en el valle del Chira y generan aproximadamente 70.000 puestos de trabajos directos e indirectos en toda la cadena productiva. La conversión a este tipo de cultivo se inició hace 15 años y la tendencia es a expandirse.

“Actualmente estamos en un alza de producción, estamos en niveles que para nosotros eran inalcanzables, vamos llegando a más de veinte contenedores semanales en épocas de alta producción y estimamos llegar a 25 y con una calidad muy bien aceptada por los clientes. Ellos [los clientes] nos visitan constantemente y son de Estados Unidos, Alemania, Suecia y Canadá”, señala el agricultor, quien pertenece a la Asociación de Pequeños Productores de Banano Orgánico de Salitral (Appbosa), la cual además genera 240 empleos directos para obreros de la zona.

Mejor calidad de vida
“Somos el segundo exportador de banano orgánico en el mundo, y el valle del Chira concentra más del 90% de esa producción y muy por detrás están los valles de Piura, Chepén y San Lorenzo. El mayor problema es para sacar la fruta sin que se eche a perder por las trochas carrozables. La inversión que hace el Gobierno en carreteras es grande, pero aún faltan vías de penetración y vías terciarias hacia los cultivos”, afirma Diego Balarezo Camminati, de la ONG Solidaridad, que trabaja junto a los bananeros en proyectos para mejorar la rentabilidad de sus cosechas.

Según cifras alcanzadas por la oficina de comunicación de la ONG OIKOS, el año 2001 se exportó un total de 7.996,080 kilos de esta fruta, lo que generó ingresos brutos por 2.408,642 dólares; mientras que en 2014 se exportaron 159.416,033 kilos de banano, que generaron un ingreso total de 119.201,953 dólares.

“La proyección a 2015 tiende a subir en un 20%, ya que hay condiciones propicias para incrementar la producción, así como un mejor manejo de plagas como la mancha roja, la existencia de plantaciones privadas en auge, y que no haya escasez de agua. En 15 años de vida de esta cadena se ha pasado de 8 contenedores semanales a 156 a la semana. El costo por caja de banano al exportarse se incrementó en los últimos años de 5,5 a 13,5 dólares”, expresa Balarezo.

Pero la mejora en la calidad de vida de estos pequeños agricultores no solo ha sido económica. Según explica Willy Paredes Berrío, representante de OIKOS y coordinador del Proyecto ProBanano, también ha contribuido a mejorar los estándares ambientales, sociales y laborales.

Pero la bonanza del banano no solo ha tocado a los pequeños agricultores, sino también a los obreros encargados del proceso de empaque de esta fruta, como lo corrobora el testimonio de Martín Saavedra de 33 años, natural del caserío La Noria, quien es el encargado de “lavar” los racimos de banano antes de ser empacados.

La cooperativa

Sin embargo, con el objetivo de volverse más competitivos, los pequeños agricultores han optado por “migrar” al modelo de cooperativa. “El año pasado se optó por este modelo. Al inicio los productores no aceptaban pero se les capacitó y se les informó de las condiciones y mejoras que iban a tener, así como mayores beneficios y aceptaron. Ahora ya han recibido utilidades, tienen mejores precios, están exonerados en la compra de productos entre la cooperativa y el socio, han tenido un gran beneficio”, explica Ronald Garrido.

Demanda y competencia

“El banano orgánico peruano continúa abriéndose mercado a escala mundial, y hay otros países europeos y árabes que han hecho pedidos y que aún no han sido atendidos, pero se espera llegar en los próximos meses”, así lo confirma Ramón Alcedo Jiménez, gerente del Grupo Hualtaco, que fue la empresa que exportó el primer contenedor de banano orgánico a Europa.

“Actualmente hay mucha demanda. Nosotros trabajamos con la exportadora Agrofer, que tiene la primera opción para enviar la fruta, pero si no puede cumplir con la demanda, entonces coordinamos con Promperú, y con las oficinas de Comercio Exterior para difundir el banano orgánico. Hace dos años ya entramos con fuerza a Japón, Corea, Estados Unidos y tenemos propuestas de Ucrania, Arabia, Kuwait y Rusia que aún no concretamos, pero que esperamos poder hacerlo más adelante”, explica.

Fuente: elperuano.com.pe